Lo tranquilo, lo silencioso, lo cotidiano, lo iluminado... Una joven criada vierte leche en un cazo de barro.
Se dice que La lechera de Vermeer es la máxima expresión de la serenidad doméstica del siglo XVII: paz, orden, silencio. Una escena casi sagrada. Sin embargo, los escáneres de rayos X han revelado que esa imagen tan depurada es, en realidad, una manipulación deliberada del maestro holandés.
En la versión original, detrás de la mujer aparecía un estante repleto de jarras y una gran cesta de brasas encendidas. Vermeer decidió borrarlo todo en las etapas finales. Cubrió ese espacio con la famosa pared blanca y desnuda que hoy conocemos. ¿Por qué? Para eliminar cualquier distracción y generar un aislamiento absoluto.
Quería que tu mirada no tuviera escapatoria. Solo existiera ese hilo de leche cayendo, eterno y casi hipnótico. Menos elementos, más poder emocional. Un vacío calculado que obliga al espectador a concentrarse exactamente donde el artista decidió.
En la versión original, detrás de la mujer aparecía un estante repleto de jarras y una gran cesta de brasas encendidas. Vermeer decidió borrarlo todo en las etapas finales. Cubrió ese espacio con la famosa pared blanca y desnuda que hoy conocemos. ¿Por qué? Para eliminar cualquier distracción y generar un aislamiento absoluto.
Quería que tu mirada no tuviera escapatoria. Solo existiera ese hilo de leche cayendo, eterno y casi hipnótico. Menos elementos, más poder emocional. Un vacío calculado que obliga al espectador a concentrarse exactamente donde el artista decidió.
Fíjate en el chorro de leche, parece que está en movimiento, nunca deja de caer.
Qué te parece el color azul del delantal? Se consigue con lapislázuli, de una piedra semipreciosa. En el XVII, ese pigmento costaba más que el oro.
Fíjate en lo municioso de la obra: los puntitos blancos en el pan cortado.
Mira lo que hay en el suelo: un azulejo de Delft(población Holandesa) con un cupido,Reproduce la imagen de un Cupido, que refuerza el sentido erótico y lujurioso. En la machista visión del siglo XVII, las criadas, sobre todo las jóvenes, representaban una amenaza para el hogar. Se las veía como provocadoras de la debilidad de los maridos e hijos de la casa, una visión realmente anticuada, puesto que lo que realmente ocurría era que los hombres de la casa se aprovechaban de su mayor fortaleza física y su posición de dominio en el hogar y en la sociedad.
además un calentador de pies; en el arte antiguo significado del deseo oculto. La estufa (que las mujeres de la época se ponían bajo la falda en los días fríos) simbolizaba en la pintura de la época la lujuria y diversas canciones y poemas le atribuyeron un significado sexual.
Las lecheras tenían fama de "traviesas", pero Vermeer la pinta con mucha dignidad.
La luz que entra por la ventana deja ver el polvo que la rodea.
iruzkinik ez:
Argitaratu iruzkina