Bentara noa, bentatik nator, bentan da nere gogoa, bentako arrosa krabelinetan hartu dut amodioa.

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2026(e)ko maiatzaren 14(a), osteguna

Duquesa de Osuna y Goya

 La duquesa de Osuna no solo fue una de las grandes figuras de la aristocracia española… también fue clave en la carrera de Goya.

Su mecenazgo permitió al artista desarrollar algunas de sus obras más innovadoras, dándole libertad creativa en una época donde no siempre era fácil arriesgar.
Con ella, Goya pudo ir más allá del retrato cortesano y explorar otros mensajes que hoy siguen sorprendiendo.
Gracias a Pilar @impilart de @artbypilart_

Una huelga de obreros en Vizcaya 1892 Vicente Cutanda y Toraya

 

1892. Óleo sobre lienzo, 273 x 537,5 cm
Sala 061A – Museo del Prado
Autor: Vicente Cutanda y Toraya
Madrid, 18.11.1850 - Toledo, 11.12.1925
Comentarios:
Las reivindicaciones sociales saltaron de la realidad al arte español a partir del siglo XIX, especialmente por motivo de las revoluciones industriales y el cambio de contexto laboral que provocó, plasmando la realidad en estos ambientes, ennobleciendo sus preocupaciones en una serie de cuadros inspirados en las huelgas de los trabajadores de los altos hornos, como en “Epílogo” (P6647).
Estos asuntos fueron asimismo objeto del interés de otros artistas, que emplearon una vía más expresiva y dramática, como Juan Luna, José Uría o Manuel Villegas.
La intensa industrialización de Bilbao favoreció que allí se produjeran numerosas huelgas.
La declarada el 13 de mayo de 1890, originada por el despido de cinco obreros de la empresa La Orconera debido a su participación en la organización del Día del Trabajo el 1 de mayo, supuso el inicio de la conflictividad laboral en Bilbao.
Con nuevos episodios huelguísticos en los años siguientes, se impulsó la organización de los obreros en Vizcaya y favoreció el auge del Partido Socialista, protagonista en ella.
Cutanda encontró en las huelgas un tema candente que había dado protagonismo a la cuestión social en el contexto español de su tiempo. Convenía a su estilo expresivo y sintético, que le había hecho fijarse en la obra de Eduardo Rosales al comienzo de su carrera, y eligió ese asunto para su cuadro “Una huelga de obreros en Vizcayapresentado a la Exposición, Internacional de Bellas Artes de 1892 en Madrid, donde obtuvo una primera medalla.
Cutanda se especializó en motivos de luchas obreras para revistas ilustradas por influencia del pintor Dudley Hardy, quién también era ilustrador y su cuadro desaparecido “The Dock Strike” de 1889 le sirvió como paradigma.
Para proveerse de referencias el artista visitó, a partir de finales de 1890 o principios de 1891 las fábricas de Le Creusot (Borgoña-Franco Condado), Burdeos y Bilbao. Allí se ocupó de estudiar los escenarios del trabajo y también a los obreros, no solo en su aspecto exterior o dedicación, sino en relación con su posición en la lucha social: «para de este modo poder caracterizar al anarquista, al obrero templado, al obrero que sin voluntad propia va a donde los exaltados le llevan, y tantos otros que matizan esa gran colectividad de trabajadores».
El objetivo de una representación fiel de los trabajadores en función de su conciencia social resultaba completamente nuevo en España. Sin embargo, aunque había visitado varios centros mineros y metalúrgicos, quiso emplazar en Bilbao su pintura y de ahí el cambio del título, fruto del estudio continuado del natural de aquellos obreros.
En noviembre de 1891 el pintor estaba ocupado ya en la ejecución del gran lienzo, que iba a titular “La huelga”. Sin embargo, aunque había visitado varios centros mineros y metalúrgicos, quiso emplazar en Bilbao su pintura y de ahí el cambio del título, fruto del estudio continuado del natural de aquellos obreros.
A ese espíritu debía corresponder el dibujo a pluma “Un minero vizcaíno”, «briosamente hecho» que el artista había enviado en octubre a la redacción de El Liberal para una exposición en beneficio de los afectados por las inundaciones de Consuegra y Almería que tendría lugar el 17 de diciembre en los salones Bosch de Madrid. Se señalaba entonces, en efecto, la pretensión del artista de «estereotipar físicamente el verdadero tipo de nuestros obreros vizcaínos, huyendo de la vulgaridad puesta en boga por los servilistas de no escoger el modelo, antes al contrario, con verdadera escrupulosidad estética hizo su trabajo de selección». En el mes de agosto, el cuadro, ambientado en los Altos Hornos, estaba ya terminado en su estudio de Zaragoza (ciudad que, con la de Bilbao, se nombra en el lienzo tras la firma), situado en la plaza de las Eras, junto al granero que se llamó el Cabildo de la Diezma.
La pintura tenía ya su moldura que imitaba, en madera, planchas de hierro roblonado, que en la Exposición de Bellas Artes se creyó de este mineral10, tal era su efecto.
Cutanda trató su asunto con un equilibrio entre el espacio destinado a los fondos metalúrgicos, en la parte superior, y el de los obreros. Los tres del centro introducen la composición que se desarrolla con dinamismo para converger en la figura del orador, cuya silueta oscura sobre el fondo claro se rodea de los brazos alzados de sus compañeros. La colocación de espaldas, aunque reprobada por algún crítico como Federico Balart, es certera, pues la ausencia de rasgos individuales resalta el espíritu de unión colectiva de los obreros. Las dos figuras en el primer término a la izquierda, como pretensión de contrapunto, pero sin proporción con las demás, fueron criticadas cuando se expuso la obra, así como ciertas incorrecciones de dibujo. El colorido en grises trasluce el interés por la captación veraz de la atmósfera del lugar, lo mismo que el vapor, el humo y el fuego, casi la única nota de color vivo. La ejecución, briosa, resalta la energía de la escena.
Aparte de las críticas a la pintura social de Pedro de Madrazo, por la circunstancialidad del motivo, y las de Balart, por su ejecución, el cuadro fue considerado episódico, pero con fuerza, por algunos, pero se estimó mucho por los defensores del naturalismo y por los progresistas, como Francesc Pi i Margall.
Además de haberse reproducido en numerosos medios, se publicó posteriormente, invertido, un dibujo, para ilustrar un comentario sobre el Primero de Mayo.
Barón, Javier, 'Vicente Cutanda. Una huelga de obreros en Vizcaya'. Arte y transformaciones sociales en España (1885-1910), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.373-378 nº.273 [o.r nº274, nº.275]
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2026(e)ko maiatzaren 12(a), asteartea

Gatzaren matxinada

 

12 de mayo de 1634. La rebelión de la sal, en la que se vio envuelto Bilbao (y Bizkaia), finalizó con la emisión de una real cédula que suspendió la orden original del rey Felipe IV, un contrafuero, referente al precio de la sal. No obstante, el día 24 se ejecutó a los líderes que se habían opuesto a la vulneración del Fuero de Bizkaia, algo que se recuerda en la fachada de la iglesia de San Antón. La legalidad foral fue restaurada al reconocer la libertad de comercio que establecía el fuero de Bizkaia.
El texto del relieve en San Antón dice: “El pueblo de Bilbao a la memoria de Martín Otxoa de Aiorabide, Licenciado Morga y Sarabia, escribano Juan de Larrabazter, hermanos Juan y Domingo de Bizkaigana y Juan de la Puente Urtusaustegui, ejecutados el 24 de mayo de 1634, mártires del Señorío de Bizkaia y de su libertad”.
Este relieve fue aprobado por el primer ayuntamiento democrático de 1979 y sustituyó a una placa de bronce colocada en agosto de 1932, obra de Félix Torre, por acuerdo municipal de 27 de abril de 1932, que fue retirada por las autoridades franquistas según acuerdo del 9 de julio de 1937 "por considerar que significa un acto de rebelión contra el Poder Central". La placa de los años treinta está desaparecida.
* Imagen tomada de Bilbaopedia: relieve actual en San Antón.
* 'Bilbao en su 700 aniversario. Siete siglos, siete claves de su historia', María Jesús Cava y Begoña Cava, periódico 'Bilbao', junio de 2000. Biblioteca Digital de Bilbao: https://labur.eus/52dXp.
* ‘La rebelión de la sal’, en Bernardo Arrizabalaga, ‘Bizkaia’, Diputación Foral de Bizkaia, 2001, páginas 80-82: https://labur.eus/ruygvver.
* 'La rebelión contra un impuesto sobre la sal que acabó con seis ejecutados en Bilbao', Jon Garay, periódico 'El Correo', Bilbao, actualizado el 1 de octubre de 2018: https://labur.eus/QYpNj.
* Bilbaopedia: https://labur.eus/fthyo.
* Archivo Municipal de Bilbao. Acuerdo del 9 de julio de 1937 por el que se aprueba la retirada de la placa instalada en la fachada de la Iglesia de San Antón para conmemorar la llamada Rebelión de la Sal, por considerar que significa un acto de rebelión contra el poder central: https://labur.eus/vxlmp5mx.
* En el archivo Histórico de la Diputación Foral de Bizkaia se guardan tres Reales Cédulas al Señorío de Vizcaya, de doce y trece de mayo de 1634, suprimiendo el estanco de la sal y perdonando a los que se sublevaron con motivo de su establecimiento, excepto a los extranjeros y naturales que se relacionan, en respuesta al memorial presentado por el Diputado General don Gonzalo de Ugarte en representación del Señorío. Signatura: AJ00008/008.

Y dos cédulas reales del Rey Felipe IV relacionadas con el levantamiento de la sal y dictadas en respuesta a los memoriales presentados por Gonzalo de Ugarte, Diputado General del Señorío de Vizcaya. En la primera se concede el perdón a los implicados en la revuelta a excepción de doce de ellos, entre los que se encuentran los seis ejecutados. Y en la segunda se deja en suspenso el estanco de la sal. Signatura: BILBAO ANTIGUA 0310/001/007/006.

2026(e)ko maiatzaren 11(a), astelehena

Martín Alberto de Palacio y Elissague Bizkaia zubia

 El “padre” del puente Vizcaya (conocido popularmente como puente colgante), Martín Alberto de Palacio y Elissague, falleció en Las Arenas-Areeta (Getxo, Bizkaia) el 11 de mayo de 1939; nació el 24 de enero de 1856 en Sara (Lapurdi).

El puente, inaugurado el 28 de julio de 1893, fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO el 13 de julio de 2006. Recomiendo la lectura de “Puente Vizcaya”, de Alfredo Pérez Trimiño (Colección de Monografías Históricas de Portugalete, número 1, en la imagen), con datos sobre Palacio, el puente y otras obras; menciona, además, unos proyectos ideados para Bilbao: seguro que os sorprenden.


Arquitecto e ingeniero vasco, principal representante de la nueva cultura del hierro en España. Nacido en Sara (Lapurdi) el 24 de enero de 1856 y muerto en Las Arenas en 1939.

Se gradúa en arquitectura en Barcelona en 1882 y posteriormente realiza una estancia de estudios en París, donde se pone de manifiesto la amplitud de su temperamento de investigador e interés por una gran diversidad de disciplinas: ingeniería, matemáticas, astronomía, medicina... Se acerca como ayudante, a los grandes cirujanos franceses del siglo XIX, ampliando sus estudios españoles en las ramas de Físicas y Exactas.

Su polifacetismo no se corresponde a ninguna acumulación de títulos (sólo tuvo el de arquitectura), sino al de un creador e innovador nato frente a una época de avances técnicos y científicos prodigiosa y claramente proyectada hacia el futuro. De regreso a España, desde 1883 a 1884, realiza su primera obra en colaboración con Ricardo Velázquez: el Palacio de Cristal del Retiro madrileño. Por estas fechas resolverá para E. Adaro y para Saiz de La Lastra, la difícil cimentación del Banco de España, acabado en 1891.

En 1885 empezaría el estudio de su obra cumbre: el Puente Transbordador de Vizcaya. El proyecto quedó listo dos años más tarde y fue registrado en el Ministerio de Fomento el 1 de enero de 1888. En 1890 y coincidiendo con el inicio de las obras del puente, proyecta en uno de los montes que bordean Bilbao, un monumento al Sagrado Corazón. En 1891 realiza el proyecto del Monumento a Colón, primer premio y medalla de oro del Concurso Internacional de Chicago. Un año más tarde, termina la estación del Mediodía (Atocha) en Madrid. En 1893 patenta su puente móvil, finalizando las obras del Transbordador. Este mismo año, propondrá dos nuevos puentes para la ría de Bilbao, tipológicamente opuestos entre sí. Vende su patente de puente móvil al constructor francés Fernando Arnodin. En 1894 dibuja el proyecto de un monumento neogótico, representación del Árbol de Gernika, dedicado a los Fueros Vascos. Entre otros muchos, son suyos los proyectos de los puentes de Isabel II (Bilbao) y del Desierto (Erandio). Así como el de un ferrocarril aéreo eléctrico para unir San Sebastián a la isla de Santa Clara. AL filo del siglo XX, emite un importante informe técnico sobre el hundimiento del Pilar del Zaragoza. En 1906 presenta una propuesta al concurso para la Catedral de Vitoria. Dos años más tarde realiza la obra de la Clínica del doctor Esquerdo, en Carabanchel. En 1919 la fábrica Osram en Santa María de la Cabeza.

Durante la primera Guerra Mundial construye diversas fortificaciones en las sierras colindantes a Gibraltar (posteriormente demolidas por las protestas británicas). La Guerra Civil española le sorprende en Madrid. Detenido por su intervención en la construcción durante la Dictadura de un grupo de casas militares para el Ministerio de la Guerra, estuvo preso en la Cárcel Modelo, refugiándose posteriormente en la Embajada de México y pasando a Francia en 1937.

Son obras suyas el sanatorio del doctor Tapia en Madrid, unos bloques de casas cimentadas en el mar, en Brasil; varios edificios de viviendas y hoteles particulares en Deusto, Las Arenas, Bilbao y Madrid. Proyectó también varios tranvías aéreos para la minería, un puente submarino., otro giratorio; un diseño del nuevo santuario del Urkiola, otro para el de Begoña (que obtuvo el segundo premio del concurso).

De su fecundo genio creativo son testimonio estudios y proyectos para el saneamiento de Bilbao, la perforación de pozos artesianos para la villa, el primer sistema de tranvía aéreo minero con vuelco automático de las vagonetas, la explotación de la energía de los saltos de agua españoles, proyectos de navegación aérea, propulsión eléctrica, motores a reacción de aire comprimido y unos ingenios de lucha antisubmarina, cedido al almirantazgo británico. Experimentó sobre el aprovechamiento de la energía solar y eólica, así como los flujos de mareas. Su Puente Transbordador entre Las Arenas y Portugalete, sin duda una de sus obras más célebres, y de cuyo sistema es el primer diseñador mundial, ve copiado su principio en los transbordadores de Rouen, Rochefort, Nantes, Marsella y Burdeos. Al parecer, tradujo al vasco labortano fragmentos del capítulo XLII del Quijote en 1873 (publicado por López Fabre en 1882). Autor también de Higienización de Bilbao, publicado en la capital vizcaína en 1893.

Nació en el seno de una familia acomodada. Su padre, Antonio Palacio y Montemayor, era un indiano, natural de Gordejuela (Vizcaya), que había hecho fortuna en México, donde contrajo matrimonio con la francesa Stephanie Elissagüe Lahetjuran. A su vuelta a Europa el matrimonio se instaló, primero, en la localidad vasco-francesa de Sare, donde nació Paz Martín Alberto Palacio Elissagüe, y, más tarde, en Vizcaya.

En su obra convergen las tendencias y contradicciones más definitorias de la arquitectura española entre finales del siglo xix y principios del xx; es decir, la renovación tecnológica basada en el empleo de las modernas estructuras metálicas, que Palacio manejó como el más creativo y audaz de los ingenieros, y la pervivencia de los estilos históricos a través del eclecticismo, donde se mostró como un arquitecto un tanto convencional. Fue un personaje polifacético y de amplias inquietudes intelectuales, que a lo largo de su vida se interesó por campos tan diversos como la astronomía, las ciencias exactas, la medicina, la investigación científica —se formó con el premio Nóbel Santiago Ramón y Cajal—, la innovación tecnológica —patentó varios inventos—, la ingeniería y la arquitectura, aunque sólo se graduó oficialmente en esta última disciplina. Los estudios los cursó en la Escuela de Barcelona, pero el título lo obtuvo en Madrid el 28 de febrero de 1883. Ese mismo año, tras realizar un breve viaje a Francia —donde trabajó como ayudante de cirugía y amplió sus estudios de ciencias físico-matemáticas—, comenzó a ejercer la arquitectura con encargos de relevancia, participando de manera destacada en las estructuras y cimentaciones del palacio de la Exposición de Minería de 1883 (hoy Palacio de Velázquez), realizado por el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco, y el edificio del Banco de España (1884-1891) de Eduardo de Adaro y Severiano Sainz de la Lastra.

En años posteriores, concretamente entre 1885 y 1893, llevó a cabo sus realizaciones más sobresalientes, por las que en la actualidad es una figura muy valorada: el puente de Vizcaya (1885-1893) sobre la ría del Nervión entre Portugalete y Las Arenas —su obra cumbre—, el Palacio de Cristal (1886-1887) en el madrileño parque del Retiro —nuevamente en colaboración con Velázquez Bosco— y la antigua estación de Atocha o del Mediodía (1888-1892) de Madrid. El puente bilbaíno, el primero colgante con transbordador del mundo, es una moderna estructura metálica completamente desornamentada (de 160 metros de longitud por 45 de altura), que comunica las dos orillas de la ría sin interrumpir la navegación gracias a un original sistema de ferrocarril suspendido, cuya patente fue adquirida en 1894 por el ingeniero francés Ferdinand Arnodin —el constructor elegido por Palacio para la realización de las obras—, que supo explotarla con enorme éxito en su país. En el pabellón-estufa de la Exposición Filipina de 1887 o Palacio de Cristalque es sin duda una de las construcciones ferro-vítreas más hermosas y elegantes de la arquitectura finisecular, la intervención de Palacio fue decisiva en el diseño y la ejecución de la estructura metálica. Por último, también fue responsable del proyecto definitivo de la estación de Atochadonde empleó el modelo tradicional de las estaciones decimonónicas, aunque modernizando la apariencia ecléctica de las fachadas y desarrollando plenamente las posibilidades de las construcciones metálicas en la cubierta, realizada, según el sistema De Dion, con la ayuda del ingeniero francés Henry Saint James. Esta impresionante estructura de acero laminado salva, sin apoyos centrales ni tirantes, una distancia de casi 50 metros, lo que en su momento la convirtió en una de las más grandes de Europa.

En el resto de su producción cabe resaltar una serie de proyectos no realizados y algunas obras construidas, todos ellos eclécticos y de calidad desigual. Entre los primeros destacan el monumento a Colón (1891) para la Exposición Universal Colombina de Chicago de 1892 —colosal esfera en forma de globo terráqueo de 300 metros de diámetro por la que obtuvo un Primer Premio y una Medalla de Oro—, el puente monumental en Bilbao (1893) —extraña combinación entre puente y galería comercial—, el monumento a los Fueros Vascongados (1894) —curiosa torre metálica con alusiones al árbol de Guernica—, la Catedral de Vitoria (1906) —de inspiración neogótica—, el monumento a Alfonso XIII —de aspecto neobarroco— y el monumento al Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles (1920) —con alusiones a la columnata de San Pedro y elementos neorrománicos—. En cuanto a las realizaciones, han de mencionarse la casa del arquitecto en la calle Miguel Ángel —de estilo historicista—, la antigua fábrica Osram en Madrid (1914-1916) —notable ejemplo de arquitectura industrial ejecutado en colaboración con el arquitecto Francisco Borrás— y la colonia militar del paseo de Extremadura (1918-1922) —interesante experiencia urbanística acogida a la ley de Casas Baratas.

Paralelamente, Palacio se distinguió como un arquitecto comprometido en el ámbito corporativoprofesional. Fue un miembro muy activo de la Sociedad Central de Arquitectos, cuya reforma promovió en 1899; poco después, en 1904, defendió la constitución de una Cámara de la Arquitectura y participó en el Congreso Internacional de Arquitectos celebrado en Madrid, en el que apoyó apasionadamente el empleo de los nuevos materiales constructivos, e incluso llegó a ser miembro correspondiente del Real Instituto de Arquitectos Británicos. En su dilatada trayectoria recibió galardones y nombramientos destacados, entre los que sobresale el de comendador de número de la Real Orden de Isabel la Católica. La Guerra Civil le sorprendió con ochenta años en Madrid (concretamente en su estudio del entonces pueblo de Villaverde), y allí fue encarcelado por sus vinculaciones con los regímenes anteriores. Tras lograr refugiarse en la embajada mexicana, pudo huir a Francia en 1937, desde donde regresó a Bilbao en 1939 para fallecer en su casa de Las Arenas, en el municipio de Getxo, muy cerca de la obra que le dio fama y prestigio. Sus restos reposan en el cementerio de Portugalete.

* 'Alberto Palacio y el puente colgante de Portugalete', Kosme Barañano Letamendía y Javier González de Durana Isusi, en Ondare. Cuadernos de artes plásticas y monumentales, número 1, páginas 245-248, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 1982: https://labur.eus/5LINs.
* Imágenes:
** Portada y grabado de la monografía de Pérez Trimiño mencionada arriba. El grabado muestra el puente según una publicación francesa del 12 de agosto de 1893.
** Color. El puente el 11 de julio de 2013. Licencia CC BY-3.0-ES 2012/EJ-GV/Irekia-Gobierno Vasco/Mikel Arrazola, https://labur.eus/VHBwL.
** Noticia en portada y esquela en la quinta página del periódico bilbaino 'La Gaceta del Norte' del 12 de mayo de 1939. La obra original reproducida en la imagen pertenece a los fondos bibliográficos de la Bizkaiko Foru Liburutegia/Biblioteca Foral de Bizkaia y es propiedad de la misma.
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