Bentara noa, bentatik nator, bentan da nere gogoa, bentako arrosa krabelinetan hartu dut amodioa.

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2026(e)ko maiatzaren 10(a), igandea

Centenario del Dr. Areilza

 

EL próximo día 14 del mes de junio se cumplirán cien años desde que falleciera el más notable de los médicos bilbainos: Enrique de Areilza y Arregui, quien no ha sido olvidado en Bilbao, tal como podemos ver en el listado de publicaciones adjunto.

Nació en Abando, antes de su anexión a Bilbao, en el nº 15 de la calle San Francisco. Era hijo de Julián

Areilza Hurtado de Saracho, albéitar, y de Ramona Arregui Olavarrieta. Quedó huérfano de padre a los doce años.


Cursó los estudios de bachiller en

el Instituto Vizcaíno de Bilbao y los

de licenciatura en la Facultad de

Medicina de Valladolid, en solo

cuatro años, entre 1876 y 1879,

aprovechando los cursos abreviados

instaurados al finalizar la última

Guerra Carlista. Obtuvo un

magnífico expediente y premio extraordinario

de licenciatura. Fue

alumno interno por oposición en la

cátedra de Patología Quirúrgica de

Nicolás de la Fuente Arrimadas,

quien dirigió su tesis doctoral Valor

de la cura llamada de Lister en las

heridas contusas; defendida en

Madrid también con premio extraordinario.

Siguiendo a Lister implantó

severas normas de antisepsia

en los quirófanos de los Hospitales

Mineros y de Basurto.

Areilza el médico

Marchó a París, donde completó

su formación entre 1879 y 1880. A

su regreso, tras una breve etapa en

la que abrió consulta en Bilbao,

obtuvo por concurso la plaza de

médico director de los hospitales

mineros, que iban a ser construidos

bajo su mandato por un consorcio

de empresarios de la minería en

Triano, Matamoros y Galdames.

Desarrolló allí una labor extraordinaria,

no solo en el terreno de la

medicina y la cirugía, sino en los

campos de la higiene pública, la rehabilitación

de las víctimas de

traumatismos y la docencia, pues

creó una escuela de donde salieron

notables médicos, enfermeros y ortopedas.

Procuraba viajar cada año

a hospitales extranjeros para estar

al tanto de los últimos avances de

la medicina y consiguió dotar a sus

hospitales de los más modernos

medios de asistencia.

Adquirió una fama extraordinaria

y, tras casi una veintena de años

de dedicación total a los Hospitales

Mineros, abrió una consulta en

Bilbao, en el mismo nº 5 de la calle

Gardoqui en la que tenía la suya

Francisco Ledo. Lideró el grupo de

médicos que fundó la primera policlínica

médico-quirúrgica de Bilbao

en el año 1895, en el número

11 de la calle Hernani. Era una fundación

para la asistencia gratuita a

la población sin recursos, que no

pudiera acceder a la Beneficencia,

en la que colaboraron Francisco

Ulacia y Domingo Arrese, pero tuvo

un corto recorrido y tuvo que

cerrar en 1896. Abrió después la

Clínica San José, luego llamada

Sanatorio Bilbaíno, en la que bus-

có de nuevo la colaboración de

Francisco Ulacia, y la de los médicos

José Mª Diego Somonte, Ignacio

Alegria Leonet y Antonio Uriarte,

con quienes había trabajado en

Triano.

Unos años antes, en 1884, había

presentado su solicitud a la plaza de

Cirujano Mayor del Hospital Civil

de Bilbao, en Atxuri. El Ayuntamiento

de Bilbao encargó a la Real

Academia Nacional de Medicina,

la selección de una terna entre los

quince aspirantes y, esta, solamente

incluyó a tres cirujanos formados

en Madrid. La Real Academia de

Valladolid, mejor conocedora de

los hospitales de Bizkaia, quizás

hubiera seleccionado a Areilza para

encabezar la terna.

En 1918 fue nombrado director

del Hospital de Basurto, cargo en el

que siguió hasta su fallecimiento.

En solo ocho años logró transformarlo

por completo, incluyendo:

• Conformación de servicios básicos:

Radiología-Radioterapia, laboratorios

de Análisis Clínicos y de

Anatomía Patológica.

• Especialización: servicios de

Urología, Traumatología, O.R.L. y

Tocoginecología. También una sección

de Neuropsiquiatría.

• Docencia. Creó un internado

para estudiantes y médicos, un embrión

de facultad de Medicina en el

que se formaron dos centenares de

médicos.

• Promovió el desarrollo de trabajos

de investigación científica.

Aunque no intervino como médico

asistencial, fue el gran impulsor

de la lucha antituberculosa en Bizkaia

y del Sanatorio Marino de

Gorliz, actuando de consuno con

30 B i lbao mayo de 2026 SERVICIOS DE SANIDAD

su regreso, tras una breve etapa en

la que abrió consulta en Bilbao,

obtuvo por concurso la plaza de

médico director de los hospitales

mineros, que iban a ser construidos

bajo su mandato por un consorcio

de empresarios de la minería en

Triano, Matamoros y Galdames.

Desarrolló allí una labor extraordinaria,

no solo en el terreno de la

medicina y la cirugía, sino en los

campos de la higiene pública, la rehabilitación

de las víctimas de

traumatismos y la docencia, pues

creó una escuela de donde salieron

notables médicos, enfermeros y ortopedas.

Procuraba viajar cada año

a hospitales extranjeros para estar

al tanto de los últimos avances de

la medicina y consiguió dotar a sus

hospitales de los más modernos

medios de asistencia.

Adquirió una fama extraordinaria

y, tras casi una veintena de años

de dedicación total a los Hospitales

Mineros, abrió una consulta en

Bilbao, en el mismo nº 5 de la calle

Gardoqui en la que tenía la suya

Francisco Ledo. Lideró el grupo de

médicos que fundó la primera policlínica

médico-quirúrgica de Bilbao

en el año 1895, en el número

11 de la calle Hernani. Era una fundación

para la asistencia gratuita a

la población sin recursos, que no

pudiera acceder a la Beneficencia,

en la que colaboraron Francisco

Ulacia y Domingo Arrese, pero tuvo

un corto recorrido y tuvo que

cerrar en 1896. Abrió después la

Clínica San José, luego llamada

Sanatorio Bilbaíno, en la que bus-

Juan Gondra

EL próximo día 14 del mes de junio

se cumplirán cien años desde que

falleciera el más notable de los médicos

bilbainos: Enrique de Areilza

y Arregui, quien no ha sido olvidado

en Bilbao, tal como podemos

ver en el listado de publicaciones

adjunto.

Nació en Abando, antes de su

anexión a Bilbao, en el nº 15 de la

calle San Francisco. Era hijo de Julián

Areilza Hurtado de Saracho,

albéitar, y de Ramona Arregui Olavarrieta.

Quedó huérfano de padre

a los doce años.

Cursó los estudios de bachiller en

el Instituto Vizcaíno de Bilbao y los

de licenciatura en la Facultad de

Medicina de Valladolid, en solo

cuatro años, entre 1876 y 1879,

aprovechando los cursos abreviados

instaurados al finalizar la última

Guerra Carlista. Obtuvo un

magnífico expediente y premio extraordinario

de licenciatura. Fue

alumno interno por oposición en la

cátedra de Patología Quirúrgica de

Nicolás de la Fuente Arrimadas,

quien dirigió su tesis doctoral Valor

de la cura llamada de Lister en las

heridas contusas; defendida en

Madrid también con premio extraordinario.

Siguiendo a Lister implantó

severas normas de antisepsia

en los quirófanos de los Hospitales

Mineros y de Basurto.

Areilza el médico

Marchó a París, donde completó

su formación entre 1879 y 1880. A

Felipe Llano, médico y diputado.

Fue presidente de la Academia de

Ciencias Médicas de Bilbao (1898-

1899) y primer presidente del Colegio

de Médicos de Bizkaia, creado

en 1917. Su gran popularidad entre

los médicos jóvenes de Bizkaia y

su habilidad para rodearse de un

equipo que cubría todo el Señorío,

lograron vencer las resistencias a la

colegiación. Un año después, apenas

quedó un pequeño puñado de

galenos sin afiliarse.

Su figura se agiganta al sumar a

su labor de médico otras facetas de

su biografía, que tendremos oportunidad

de traer a esta página el próximo

mes de junio.


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