EL próximo día 14 del mes de junio se cumplirán cien años desde que falleciera el más notable de los médicos bilbainos: Enrique de Areilza y Arregui, quien no ha sido olvidado en Bilbao, tal como podemos ver en el listado de publicaciones adjunto.
Nació en Abando, antes de su anexión a Bilbao, en el nº 15 de la calle San Francisco. Era hijo de Julián
Areilza Hurtado de Saracho, albéitar, y de Ramona Arregui Olavarrieta. Quedó huérfano de padre a los doce años.
Cursó los estudios de bachiller en
el Instituto Vizcaíno de Bilbao y los
de licenciatura en la Facultad de
Medicina de Valladolid, en solo
cuatro años, entre 1876 y 1879,
aprovechando los cursos abreviados
instaurados al finalizar la última
Guerra Carlista. Obtuvo un
magnífico expediente y premio extraordinario
de licenciatura. Fue
alumno interno por oposición en la
cátedra de Patología Quirúrgica de
Nicolás de la Fuente Arrimadas,
quien dirigió su tesis doctoral Valor
de la cura llamada de Lister en las
heridas contusas; defendida en
Madrid también con premio extraordinario.
Siguiendo a Lister implantó
severas normas de antisepsia
en los quirófanos de los Hospitales
Mineros y de Basurto.
Areilza el médico
Marchó a París, donde completó
su formación entre 1879 y 1880. A
su regreso, tras una breve etapa en
la que abrió consulta en Bilbao,
obtuvo por concurso la plaza de
médico director de los hospitales
mineros, que iban a ser construidos
bajo su mandato por un consorcio
de empresarios de la minería en
Triano, Matamoros y Galdames.
Desarrolló allí una labor extraordinaria,
no solo en el terreno de la
medicina y la cirugía, sino en los
campos de la higiene pública, la rehabilitación
de las víctimas de
traumatismos y la docencia, pues
creó una escuela de donde salieron
notables médicos, enfermeros y ortopedas.
Procuraba viajar cada año
a hospitales extranjeros para estar
al tanto de los últimos avances de
la medicina y consiguió dotar a sus
hospitales de los más modernos
medios de asistencia.
Adquirió una fama extraordinaria
y, tras casi una veintena de años
de dedicación total a los Hospitales
Mineros, abrió una consulta en
Bilbao, en el mismo nº 5 de la calle
Gardoqui en la que tenía la suya
Francisco Ledo. Lideró el grupo de
médicos que fundó la primera policlínica
médico-quirúrgica de Bilbao
en el año 1895, en el número
11 de la calle Hernani. Era una fundación
para la asistencia gratuita a
la población sin recursos, que no
pudiera acceder a la Beneficencia,
en la que colaboraron Francisco
Ulacia y Domingo Arrese, pero tuvo
un corto recorrido y tuvo que
cerrar en 1896. Abrió después la
Clínica San José, luego llamada
Sanatorio Bilbaíno, en la que bus-
có de nuevo la colaboración de
Francisco Ulacia, y la de los médicos
José Mª Diego Somonte, Ignacio
Alegria Leonet y Antonio Uriarte,
con quienes había trabajado en
Triano.
Unos años antes, en 1884, había
presentado su solicitud a la plaza de
Cirujano Mayor del Hospital Civil
de Bilbao, en Atxuri. El Ayuntamiento
de Bilbao encargó a la Real
Academia Nacional de Medicina,
la selección de una terna entre los
quince aspirantes y, esta, solamente
incluyó a tres cirujanos formados
en Madrid. La Real Academia de
Valladolid, mejor conocedora de
los hospitales de Bizkaia, quizás
hubiera seleccionado a Areilza para
encabezar la terna.
En 1918 fue nombrado director
del Hospital de Basurto, cargo en el
que siguió hasta su fallecimiento.
En solo ocho años logró transformarlo
por completo, incluyendo:
• Conformación de servicios básicos:
Radiología-Radioterapia, laboratorios
de Análisis Clínicos y de
Anatomía Patológica.
• Especialización: servicios de
Urología, Traumatología, O.R.L. y
Tocoginecología. También una sección
de Neuropsiquiatría.
• Docencia. Creó un internado
para estudiantes y médicos, un embrión
de facultad de Medicina en el
que se formaron dos centenares de
médicos.
• Promovió el desarrollo de trabajos
de investigación científica.
Aunque no intervino como médico
asistencial, fue el gran impulsor
de la lucha antituberculosa en Bizkaia
y del Sanatorio Marino de
Gorliz, actuando de consuno con
30 B i lbao mayo de 2026 SERVICIOS DE SANIDAD
su regreso, tras una breve etapa en
la que abrió consulta en Bilbao,
obtuvo por concurso la plaza de
médico director de los hospitales
mineros, que iban a ser construidos
bajo su mandato por un consorcio
de empresarios de la minería en
Triano, Matamoros y Galdames.
Desarrolló allí una labor extraordinaria,
no solo en el terreno de la
medicina y la cirugía, sino en los
campos de la higiene pública, la rehabilitación
de las víctimas de
traumatismos y la docencia, pues
creó una escuela de donde salieron
notables médicos, enfermeros y ortopedas.
Procuraba viajar cada año
a hospitales extranjeros para estar
al tanto de los últimos avances de
la medicina y consiguió dotar a sus
hospitales de los más modernos
medios de asistencia.
Adquirió una fama extraordinaria
y, tras casi una veintena de años
de dedicación total a los Hospitales
Mineros, abrió una consulta en
Bilbao, en el mismo nº 5 de la calle
Gardoqui en la que tenía la suya
Francisco Ledo. Lideró el grupo de
médicos que fundó la primera policlínica
médico-quirúrgica de Bilbao
en el año 1895, en el número
11 de la calle Hernani. Era una fundación
para la asistencia gratuita a
la población sin recursos, que no
pudiera acceder a la Beneficencia,
en la que colaboraron Francisco
Ulacia y Domingo Arrese, pero tuvo
un corto recorrido y tuvo que
cerrar en 1896. Abrió después la
Clínica San José, luego llamada
Sanatorio Bilbaíno, en la que bus-
Juan Gondra
EL próximo día 14 del mes de junio
se cumplirán cien años desde que
falleciera el más notable de los médicos
bilbainos: Enrique de Areilza
y Arregui, quien no ha sido olvidado
en Bilbao, tal como podemos
ver en el listado de publicaciones
adjunto.
Nació en Abando, antes de su
anexión a Bilbao, en el nº 15 de la
calle San Francisco. Era hijo de Julián
Areilza Hurtado de Saracho,
albéitar, y de Ramona Arregui Olavarrieta.
Quedó huérfano de padre
a los doce años.
Cursó los estudios de bachiller en
el Instituto Vizcaíno de Bilbao y los
de licenciatura en la Facultad de
Medicina de Valladolid, en solo
cuatro años, entre 1876 y 1879,
aprovechando los cursos abreviados
instaurados al finalizar la última
Guerra Carlista. Obtuvo un
magnífico expediente y premio extraordinario
de licenciatura. Fue
alumno interno por oposición en la
cátedra de Patología Quirúrgica de
Nicolás de la Fuente Arrimadas,
quien dirigió su tesis doctoral Valor
de la cura llamada de Lister en las
heridas contusas; defendida en
Madrid también con premio extraordinario.
Siguiendo a Lister implantó
severas normas de antisepsia
en los quirófanos de los Hospitales
Mineros y de Basurto.
Areilza el médico
Marchó a París, donde completó
su formación entre 1879 y 1880. A
Felipe Llano, médico y diputado.
Fue presidente de la Academia de
Ciencias Médicas de Bilbao (1898-
1899) y primer presidente del Colegio
de Médicos de Bizkaia, creado
en 1917. Su gran popularidad entre
los médicos jóvenes de Bizkaia y
su habilidad para rodearse de un
equipo que cubría todo el Señorío,
lograron vencer las resistencias a la
colegiación. Un año después, apenas
quedó un pequeño puñado de
galenos sin afiliarse.
Su figura se agiganta al sumar a
su labor de médico otras facetas de
su biografía, que tendremos oportunidad
de traer a esta página el próximo
mes de junio.
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